CONSTRUCCIÓN DE LA MANDOLINA
En
nuestro Taller, tampoco hemos querido olvidarnos de la mandolina. Instrumento
que se muestra con toda su belleza y con entidad propia en las músicas de los Andes,
mayoritariamente en el folklore de Perú, Ecuador y Venezuela.
La familia
de las mandolinas puede ser dividida en dos grandes grupos atendiendo a la
forma de la caja. Por un lado la clásica o italiana (con fondo abombado en
forma de pera) y por otro, la de caja laminada a modo de guitarra (con fondo
plano). Esta última es la que podemos ver en el folklore andino, habitualmente
con caja un poco sobredimensionada (algo más ancha de lo habitual. Con forma más
cercana a la bandurria).
Su cordaje atiende a 4 órdenes con 8 cuerdas que
conjugadas por parejas se afinan en intervalos de quinta como el violín. Habitualmente
son cuerdas metálicas, aunque dependiendo de la región y gustos del músico, también
se utilizan de nylon o incluso combinadas.
También es usual encontrar afinaciones en las que la tercera y cuarta
cuerda se octavan.
Al igual que sucediera con el charango, existen
muchas variantes y dependiendo de su ubicación geográfica, recibe distintos
nombres. Mandolina, bandolín y bandolina, son un mismo instrumento que a su vez
da vida a otros como la bandola andina (de 12 o 16 cuerdas y con 6 órdenes
dobles y triples), empleada en el folklore
de Venezuela y Colombia aunque ya estaríamos hablando de un instrumento
diferente.
Los métodos de construcción, no difieren de los de
la guitarra clásica, aunque existen ciertas particularidades como el sistema de
contrapuente (requerido por la tensión de las cuerdas), el tipo de clavijero (para
soporte de cordaje metálico), las dimensiones y cotas (sensiblemente menores a
las de la guitarra) etc…
Por tanto, primeramente y tras definir los planos y
sus cotas, habrá de fabricarse un molde que nos sirva de horma y soporte al
trabajo y sobre el cual se encolará la caja con todos sus componentes al igual
que sucede con otros instrumentos de cuerda y caja laminada.
Aunque no nada hay definitivo y absoluto en cuanto
a medidas, la familia de mandolinas suele catalogarse atendiendo al tamaño del
instrumento en tres grupos:
-Mandolina soprano (más aguda) con regla en torno a
los 35 centímetros.
-Mandolina tipo o tenor (tesitura intermedia) con
regla que ronda los 42 centímetros.
-Y por último una tercera mandolina octavada de la
soprano y con regla de unos 53 centímetros.(Desde nuestra Web de guitarra es posible descargar
la aplicación que nos facilita las distancias
entre trastes para cualquier regla).
Aunque
existen varios trabajos que hablan de la construcción de la mandolina, queremos
hacer una recomendación para quien estime oportuno ampliar conocimientos sobre
el tema. Se trata de un estupendo libro titulado “The Mandolin Manual” cuyo
autor es John Troughton,
publicado en inglés en el año 2002 por la editorial The
Crowood Press. Este libro explica
el método constructivo, la forma de hacer el molde, los planos, la cola
recomendada y ciertas herramientas que el luthier debería fabricarse. En él, podemos
encontrar los planos de los tres tamaños patrón de la mandolina. Es muy
intuitivo. Aunque no se domine en profundidad el inglés, sólo con las
fotografías y los gráficos se pueden entender todos los procesos constructivos.
Nuestra
recomendación en cuanto a materiales es Maderas
Barber tienda especializada en madera para
guitarras, laúdes y bandurrias ubicada en Valencia (España). Es posible
solicitar pedidos por correo electrónico y los envíos los efectúan mediante
agencia de transportes al domicilio indicado.
La
madera utilizada en este trabajo es: para la tapa armónica Pino Abeto Engelmann Master 1 juego de 350 x 150 mm.
Los aros y el fondo son de palo santo de India. Los cortados para bandurria
valen perfectamente. Un diapasón de ébano para bandurria, un mástil de samanguila. Perfiles: unas láminas de sicómoro (se pueden
pedir de colores) y palo santo india. Se puede solicitar lista de precios productos
a la dirección: info@maderas-barber.com También sirven trastes, clavijeros y huesos para
la cejilla y puente. La madera para el puente sirve cualquier trozo de madera
dura como: manzano, ébano, nogal, caviuna, palo santo
india…
Para
obtener un buen sonido en el instrumento, es muy importante utilizar una buena
cola. Nosotros en todos nuestros trabajos utilizamos siempre la marca Titebond basada en una emulsión denominada resina alifática
de color amarillo. Ojo no comprar la de PVC (Acetato de polivinilo). Un
proveedor que dispone de esta cola es Comercial Pazos tienda
ubicada en la Calle Embajadores, 129 de Madrid. En caso
de no poder conseguir esta magnífica cola para luthería,
otra solución con muy buenos resultados es la cola animal o engrudo que todavía
se encuentra en algunas tiendas especializadas. Tiene el inconveniente de que hay que calentarla al baño María y seca
muy rápido por lo que hay que darse prisa en los encolados. Todavía existen
muchos constructores de violines y guitarras que siguen utilizando este tipo de
cola.
Un
factor muy importante para cualquier luthier es controlar el grado de humedad
ambiental a la hora de hacer los encolados. Un dispositivo fundamental es el
higrómetro. En cualquier óptica es posible conseguir uno barato (entre 6 y 15 €).
Una vez regulado, los encolados deberían hacerse con una humedad entre 45 y 50
%. En zonas con humedades altas como Asturias que tiene de media un 80% tenemos
que acudir a un deshumidificador.
El acabado final requiere de un buen lijado previo al barnizado del instrumento. Particularmente, utilizamos el viejo sistema de barniz a muñeca, mezclando 100 grs. de goma laca en 1 litro de alcohol de 96º. Para tapar los poros, sobre todo los del palo santo (muy abundantes), usaremos piedra pómez y para que corra mejor la muñequilla, aceite de linaza.
Norberto De León Cabrera (ACM Kuntur-Huasi)